martes, 24 de febrero de 2009

ANÁLISIS DE LPN (1)

El buen ritmo de ventas que lleva LA PURPURA NEGRA ha permitido que tenga ya en mi poder numerosas referencias de lectores. Referencias que han llegado vía teléfono, vía email, conversaciones por chateo o coloquios personales. Este caudal de opiniones comienza a darme una enriquecedora perspectiva de la novela que me permite confrontar mis planteamientos creativos con la realidad. En otras palabras, va llegando la hora de hacer examen de conciencia creativa.

Hoy me voy a centrar en las citas, en el preámbulo y en la primera parte.

Las citas parecen haber sido muy positivas. Aparte de la dedicatoria a mi mujer, que a casi todo el mundo le ha gustado, y me lo han dicho bastantes lectores, la primera cita, "enamorarse es cometer el error, el inmenso error de creer que existe en el mundo una persona diferente a todas las demás" ha sido un acierto total. Ya lo comenté en una entrada anterior y os remito a ella.

El preámbulo, es decir, la profecía de San Malaquías justo antes de morir, sobre todo con el enigma de las "oes" escritas con un diámetro cada vez más grandes, les ha parecido interesante a la mayoría de los "comentaristas". No se entiende lo que quieren decir dichas "oes" y las cinco palabras en latín que las contienen, pero se intuye que guardan un misterio. Un misterio que se aclarará totalmente al final, en el epílogo.

Pero quiero centrarme en la única crítica negativa seria que he oído de algunos lectores. Opinan que los primeros capítulos cuesta trabajo leerlos porque hay muchos lugares y muchos personajes. Es una especie de puzzle que obliga a un gran esfuerzo mental para llevar en la cabeza varias acciones diferentes: cónclave vaticano, balneario de Puente Viesgo, Roma, Casa Blanca, Gandía, Barcelona, policlínico María Goretti...

Les doy en gran parte de razón. Y la llevan porque yo cometí el error de pensar que todo el mundo tiene muchas horas para leer y, desgraciadamente, no es verdad. La mayoría de la gente le puede dedicar a la lectura, diariamente, como mucho, media hora, o tal vez una hora. Y es lógico que, con tan poco tiempo, cuando se reanuda la lectura no se acuerde uno de "quién es quién" y haya que volver algunas páginas para atrás a fin de ubicar a los personajes.

En previsión de lo anterior, yo elaboré una guía de personajes para que, inmediatamente, el lector pudiera saber en todo momento ese "quién es quién". Yo situé esta guía al comienzo de la novela pero, no se por qué, a la hora de editarla la pusieron al final. Y mucho lectores no se dan cuenta d ello hasta que terminan de leer las 480 páginas.

Está clarísimo. Para quienes la han leído en pocos días, los primeros capítulos no han significado ninguna dificultad. Para los lectores con poco tiempo, si les ha supuesto una cierta incomodidad "llevar en la cabeza" el puzzle inicial. Por este motivo, aviso a quienes aun no la han leido que existe dicha guía de personajes al final,y espero que en la segunda edición se pase al principio, justo antes del preámbulo.

Ahora bien, tantos unos como otros coinciden en que, cuando comienzan a encajar las "piezas" del puzzle, más o menos cuando el cardenal Mendoza "se escapa" del cónclave,el interés coge una "velocidad de crucero" in crescendo que llega hasta el final.

De todo lo cual se deduce que en la próxima novela de Dan Foster debo tener en cuenta que muchos lectores no tienen todo el día para leer.....Y lo he tenido porque arranca con un preámbulo que no deja lugar a dudas de por donde van a ir "los tiros". Y si no tienen tiempo para leer, os aseguro que lo sacarán, aunque sea de debajo de las piedras. Tiempo al tiempo.

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